Beirut King

16
Jul
Un paseo oriental con encanto por el Líbano

Llegan las tan ansiadas vacaciones y sabemos mucho de su gastronomía pero, ¿y del Líbano? La traducción de “Líbano” es “montaña blanca" (con motivo de sus montes nevados). Su clima es mediterráneo en la costa, semiárido en montaña y continental en la llanura de la Bekaa. 

En términos geográficos el Líbano se encuentra en el cruce de tres continentes y es el paso obligado entre Occidente y Oriente Medio, además de suponer un acceso hacia Asia central y Rusia, motivo por el cual ha sido conquistado en varias ocasiones por fenicios, griegos, romanos y otomanos. Civilizaciones que han dejado una fuerte impronta arquitectónica, cultural y religiosa.

Su capital, Beirut, es de merecida visita. Una ciudad animada y trepidante idónea para los espíritus más nocturnos. En una villa datada del siglo XIX, podemos observar el centro —reconstruido—, el museo Nacional y el museo Sursock.

A escasa distancia, a unos 18 kilómetros al norte de la capital, podremos recrearnos con las cuevas de Jeita, un paraje idílicamente natural formado por inmensas cavidades de varios kilómetros, plagadas de estalactitas y estalagmitas. Su paso inferior es atravesado por un río y se puede navegar mediante pequeñas embarcaciones de recreo.

De vital importancia es la visita a Byblos, una región construida sobre un acantilado de gres y situada a 40 kilómetros al norte de Beirut. Un emplazamiento habitado desde la era neolítica. De hecho en sus edificios se aprecia el inexorable paso del tiempo. Un lugar mágico en el que descubrir fortificaciones persas, la vía romana, iglesias bizantinas y la ciudad medieval y otomana. Una ciudad catalogada como Patrimonio Mundial por la UNESCO, así como la ciudad de Tiro, al sur del Líbano, y que ofrece dos grandes recuerdos arqueológicos, uno sobre un promontorio y otro en el interior de las tierras.

Otro lugar a tener en buena consideración es Saida, donde podemos visitar su atractivo ‘souk’ (zoco) ubicado en el casco histórico así como la ciudadela del puerto. Y de un lugar Patrimonio Mundial a otro, Anjar, ciudad omeya cuyos orígenes datan del siglo VIII y que se encuentra ubicada en la llanura de la Bekaa. Un antiguo paso comercial que fue tras su construcción y motivo por el cual conserva toda su autenticidad. Un lugar en el que deleitarse con sus termas, la contemplación de sus palacetes minuciosamente decorados, las ruinas de la mezquita y el Gran Palacio. Fuentes de inspiración, paz interior y sosiego. 

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