Beirut King

18
Dic
La Navidad en Beirut

Las luces resplandecen en las calles de Beirut. Los adornos y los árboles de Navidad demuestran que en esta época del año la ilusión se renueva. En el centro de la capital del Líbano, frente a la mezquita de Mohamed Al Amin, conocida como la mezquita de Hariri, un árbol gigante da la bienvenida al visitante mientras resuenan en el ambiente los villancicos navideños. La ciudad se reviste de colores, luces, alegría, bullicio y actividad.

Además, el pueblo libanés enciende grandes hogueras en el corazón de la ciudad. Todos en el barrio van a este lugar para cantar canciones, bailar y conversar alrededor del fuego.

El baile más popular es el ‘Dabkeh’, donde hombres y mujeres se dan la mano en un semicírculo y bailan al ritmo de una melodía particular y pegadiza. Es la oportunidad de que todos luzcan los trajes autóctonos del país, con hermosos bordados, detalles en pedrería, colores intensos y luminosos.

Plantar semillas

Una de las tradiciones más arraigadas en el Líbano se lleva a cabo unas dos semanas antes del día de Navidad y consiste en sembrar toda una serie de semillas como garbanzos, trigo, frijoles o lentejas en un pedazo de algodón.

Todos los días se riegan hasta que las plantas consiguen una altura de unos 15 cm. Posteriormente serán utilizadas para confeccionar el pesebre en la escena de la natividad, encima de la que, a menudo, se coloca una estrella.

En las casas libanesas también es muy común que se decoren los árboles de Navidad con cáscaras de naranja cortadas en diferentes formas. También es costumbre el uso de máscaras y que los niños se disfracen y gasten bromas.

Tradiciones navideñas

Pero si hay algo que caracteriza a la Navidad en Beirut, eso es su comida. Como ocurre en otros países del mundo, la gastronomía juega un papel primordial en Navidad. Alrededor de las mesas libanesas se reúnen la mayoría de las familias para celebrar esta tradicional fiesta, donde el pavo y los dulces son habituales. Lo más común es que la comida se celebre en la casa de los abuelos o del hijo mayor de la familia.

Lo cierto es que hacer referencia a la comida libanesa supone hablar de una gastronomía rica en carnes, frutas y verduras. Y decirlo en Navidad es mucho más. La mesa en este momento familiar se llena de una variedad de ricos manjares como pollo y arroz, kubbeh o burghul.

Pero como sucede con la decoración, la gastronomía también se empieza a gestar antes del día de Navidad. Así, se preparan los «awamat» y los «katayef», dulces muy azucarados; así como el «amhiyeh», que es una especie de pasta caliente de trigo y nueces también azucarada.

La cocina, incluso en esta época del año, sigue manteniéndose fiel a la tradición y tiene un sabor claramente regional. No podemos olvidarnos del popular mezze o del característico pastel de Navidad.

 

¿Qué les ha parecido la Navidad en Beirut? ¿La imaginaban así?

 

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