Beirut King

26
Mar
El inconfundible sabor del café árabe

Un joven libanés entra en casa y huele un aroma especial. Nadie le ha pedido permiso, pero este olor asalta sus sentidos sin ningún reparo. No es algo nuevo. A lo largo de su vida, todas las mañanas, tardes y noches ha podido experimentar esta sensación. Una sensación que recuerda los años vividos en su país, en Beirut.

Se trata de un aroma que inunda todos y cada uno de los rincones de su casa, porque como sucede en la mayoría de las familias árabes, el café está presente casi durante las 24 horas del día. La cafetera con mango largo donde se prepara el café, está permanentemente en el fuego y siempre hay alguna persona cocinándolo con paciencia y amor, bien sea para sí mismo o para las numerosas visitas que llenan el hogar familiar.

En Beirut King hemos sabido que existe una leyenda sobre el origen de su historia en Oriente. Se cuenta que un pastor árabe encontró en el siglo VI, en unas tierras junto al mar rojo, el fruto de una planta que tenía un efecto tonificante cuando las cabras se lo comían. El pastor quiso comprobarlo por sí mismo y probó el citado fruto, pero ante su sabor amargo, lo tiró al fuego. Fue en ese momento cuando el agradable aroma lo cautivó. Dada las cualidades del mismo, lo llevó al Yemen donde fue cultivado y a partir del cual se elaboró la bebida estimulante que hoy conocemos.

Con el paso del tiempo, su consumo se fue extendiendo por todos los países árabes. Se conoció entonces como Qahwa (قهوة), que significa “vigorizante” y fue prohibido en torno al siglo XVI. 

“Una bebida tan negra como la tinta, útil contra numerosos males, en particular los males de estómago. Sus consumidores lo toman por la mañana, con toda franqueza, en una copa de porcelana que pasa de uno a otro y de la que cada uno toma un vaso lleno. Está formada por agua y el fruto de un arbusto llamado bunn”. Con estas palabras describía un médico alemán, en 1583, el café árabe tras haber estado diez años en Oriente Medio.

Pero, ¿cómo se consigue este inconfundible sabor? El café árabe se obtiene tostando ligeramente los granos del café y añadiendo cardamomo. Dependiendo de la tradición familiar, se pueden incluir otras especias como la canela, el azafrán o el clavo.

Si en la forma de elaborarlo influye la tradición, también la costumbre impera a la hora de servirlo. Los invitados tienen que estar presentes en este ritual, en el cual no pueden faltar los dátiles o las frutas confitadas como acompañamiento.

Las tazas en las que se sirve suelen ser pequeñas y sin asa, y el café no debe sobrepasar la mitad de la misma. A la hora de beberlo, ¡ten cuidado! Porque se suele servir casi hirviendo.

 

Utensilios para prepararlo

Para conseguir un auténtico café árabe será necesario que obtengas dos de los utensilios que utilizan también los propios libaneses. En primer lugar, deberás hacerte con una ‘cezve’, es decir, una jarra de cobre y latón con un mango alargado.

Y, en segundo lugar, tendrás que adquirir un molinillo de latón. Se dice que únicamente de esta manera se podrá obtener la perfecta textura para el café.

Quien haya probado el café árabe reconocerá que no sabe igual, es diferente, por lo menos en comparación a lo que en Europa conocemos. El café árabe está lleno de matices y características exóticas. No se parece ni en el sabor, ni en el color, ni en el aroma. ¿Qué os parecería cerrar una velada romántica con un auténtico café al estilo árabe?

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