Beirut King

18
Jun
El arte de la gastronomía Libanesa

La gastronomía libanesa, basada en la fusión de sabores árabes y mediterráneos, está considerada una de las mejores cocinas del mundo. Su repertorio culinario es muy variado y sano, ya que se cocina con ingredientes naturales de alta calidad. El pan juega un papel importante en esta cultura, por un lado porque forma parte de muchas recetas, y por otro porque para los libaneses el pan hace la función de cuchillo y tenedor.

Ingredientes básicos

Los acontecimientos históricos sucedidos en el Líbano obligaron a desarrollar una cocina austera, en la que se aprovechaban los ingredientes básicos que ofrecía la tierra. Con la invasión turca se introdujeron otros ingredientes como es el caso del aceite de oliva. Finalmente con la toma de Francia en el siglo XX se terminó de definir la cocina libanesa adquiriendo el toque francés que hasta hoy perdura.

El sésamo es la base de la cocina libanesa, pudiéndose encontrar en salsas (tahína), en decoración pastelera o crudos como los piñones.

Forman parte de la base gastronómica libanesa: hortalizas (como el tomate o la berenjena), legumbres (como el garbanzo), frutas, cítricos, frutos secos (desde almendras hasta nueces), hierbas (como el cilantro y perejil), especias, ajo y una extensa herencia vinícola.

Las limitaciones impuestas por el Corán a la población musulmana no ha impedido que hayan surgido alternativas, por eso el cordero es la carne estrella en guisos y platos típicos del país.

El Mezza

El ritual gastronómico que abarca las principales comidas es el Mezza, que engloba todos los platos típicos de la gastronomía libanesa, ya sean fríos o calientes, más o menos copiosos, pudiendo reunir hasta 80 platos.

Para abrir el apetito no hay nada mejor que el pan árabe o mankoushe (pizza típica) para acompañar con un tabboulé, la típica ensalada a base de sémola de maíz (la misma con la que se prepara el famoso cous cous) con hortalizas varias como tomate y cebolla, una buena cantidad de aceite, taquitos de pollo y aderezada con cilantro y hierbabuena.

También encontramos los sabrosos dolmas, que son hojas de parra que se rellenan de arroz y se mojan en zumo de limón, acompañados en ocasiones con salsa yogur. Las salsas como el hummus (crema de garbanzos, limón, tahína, hierba aromática y servida con mucho aceite de oliva y pimentón) es uno de los platos más internacionales, mientras que el Baba Ganoush es una exquisita crema de berenjenas ideal para untar como el famoso foie gras francés.

Como plato principal no puede faltar el cordero. El Kibbeh, considerado plato nacional y servido especialmente en festividades es una mezcla de dos comidas: la carne se pica, se especia como en el Kofta y se mezcla con maíz como el Kebap. Se sirve junto al bugul (trigo similar al del tabboulé) machacado, especiado y hecho albóndiga. Este plato está considerado una auténtica delicia.

Postres y bebidas

Los frutos secos juegan un papel importante en los postres. El Blakava es el postre típico libanés, y se trata de unas pastitas de pistachos y almendras colocadas entre hojaldre y bañadas en almíbar o miel. También es popular el arroz con leche y frutos secos.

El Katayef es una especie de pancake con sirope de azúcar que también hace las delicias de los libaneses, especialmente durante el Ramadán.

Respecto a las bebidas, podemos encontrar el vino libanés, que empieza a tener notoriedad en el mercado internacional debido a las adecuadas temperaturas de cultivo y sus envidiables cosechas, especialmente en la montañosa Bekaa Valley.

También cabe destacar el famoso Arak, un anís fruto de la destilación de las uvas y típico de los países de Oriente Medio. En ocasiones se sirve con agua y hielo o zumo de naranja entre otras combinaciones.

Por último, el café libanés es otra bebida típica, similar al café turco pero con matices propios, como la mezcla de granos árabes blancos y negros para conseguir un sabor único, siempre acompañado de frutos secos tostados.

La cocina libanesa es variada y deliciosa, pero también equilibrada porque utiliza productos propios de la cocina mediterránea. Siempre se ha visto influida por sabores árabes hasta el punto de conformar una de las mejores gastronomías del mundo.

Sin duda, se trata de todo un arte culinario bien aprovechado que no dejará a nadie indiferente. Ahora sólo queda aventurarse a disfrutar de esta increíble fusión de sabores. ¿Te apuntas? ¿Has probado la cocina libanesa? ¡Cuéntanoslo!

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