Beirut King

25
May
Arte Urbano en Beirut

Vas caminando por la calle y, sin saber bien por qué, sientes un latigazo de energía y vitalidad. Llamémosle cromoterapia, llamémosle equis. Pero lo cierto es que vislumbrar colores tan atractivos como estos no nos traen más que buenas vibraciones.

¿Sabes qué tienen en común Valencia y Beirut? Dos palabras: Arte Urbano. En la capital de Valencia podemos disfrutar de estas bellas coloraciones en barrios como Ruzafa y El Carmen, los más bohemios, alternativos y con más sabor de la ciudad. En Beirut, el estilo adoptado por un afamado grupo de artistas es algo diferente. más que en figuras se basa en una combinación de colores reflejada en ciertos elementos arquitectónicos de la ciudad. Sus lugares preferidos, las escalinatas. Quizá porque se prestan más para superponer cientos de variedades cromáticas, quizás por alguna manía escondida. El caso es que subir unos simples peldaños nunca nos llenó de tanta energía.

 

“Paint Up!,” es su proyecto actual. El nombre del equipo, Dihzahyners. Su trabajo más especial: pintar 73 escalones en la zoona de Mar Mikhael en Beirut. Una obra que les llevó siete horas de coloridos brochazos.

 

El Arte Urbano en general y este equipo de artistas en particular demuestran que el arte no sólo se encierra entre cuatro paredes. Que si bien un museo puede albergar una infinidad de opciones estilísticas, el arte puede vivir en cada rincón. ¿Por qué nos gusta el Arte Urbano? Porque allá donde hay monotonía cromática, llega el positivismo del color. Donde hay indiferencia o aburrimiento llega la alegría y la vitalidad. Embellecer unas sencillas escalinatas va mucho más allá del detalle de coger una brocha y ponerse a pintar. Significa el deseo de inyectar altas dosis de energía en la vida diaria de los viandantes. Obsequios visuales que, sin darnos cuenta, nos arrancan una sonrisa.

 

Nos gusta decir que la gastronomía de un determinado lugar no es sino el reflejo de su cultura. Pues es precisamente esa colorida alegría cromática la que también vemos reflejada en la cocina libanesa. Porque qué más da si el disfrute es con la vista o con el paladar, tanto la cocina, como la vida misma, consiste en eso, tratar de captar la belleza de cada instante.

 

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