Beirut King

20
Ene
Manakish, el auténtico pan libanés

En ocasiones, los nombres extraños o que desconocemos, son los que nos incitan a probar. A apostar por lo nuevo o lo que ignoramos. Eso, es siempre más excitante.

En gastronomía, la novedad sólo puede sorprenderte. Hacerte descubrir sabores y sensaciones nuevas y descubrirte un mundo nuevo de texturas, olores y por qué no, emociones culinarias.

Hoy leeremos algo más sobre un plato con gran presencia en nuestra carta. Un principal con sección propia: el manaish

El manakish, una de las comidas más básicas y populares en Líbano, Palestina y Jordania. Es una especie de tostada grande o pizza, servida en trozos o doblada, que puede hacerse y rellenarse con multitud de ingredientes. El auténtico, es el que se elabora con una masa de zaatar y suele tomarse en el desayuno, acompañando a un delicioso y caliente té libanés. Pero existen multitud de variedades y rellenos que le cumplimentan y potencian su sabor. Como los que se preparan con aceite, tomillo y sésamo, con queso, con carne, con piñones, con rúcula o con tomate. Éstas, son algunas de nuestras apuestas, para comer a cualquier hora del día.

El origen de este plato no se puede datar realmente con exactitud, aunque se presupone que se podría remontar casi a los orígenes de la historia, debido a la simplicidad de sus ingredientes y a la sencillez de su preparación.

Tradicionalmente, las masas planas del manakish solían cocerse en hornos comunes de leña, donde las mujeres libanesas acudían por las mañanas y donde además aprovechaban para reunirse y conversar acerca de sus vidas y de aquello que les sucedía en su día a día. Esta costumbre mañanera diaria, también les permitía proveer a la familia del pan necesario para todo el día y preparar porciones pequeñas de la masa con sabores distintos.

 

Y ahora, si después de todo ello, de cientos de años, del paso de las generaciones y de la historia, podemos comer un plato tan rico y tradicional, ¿cómo no vamos a pedirlo y transportarnos a sus orígenes? Como os comentaba al principio, apostar por lo desconocido es siempre más excitante.

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