Beirut King

22
Jun
La hora del té al estilo árabe

El té árabe o té moruno es mucho más que una infusión, es todo un ritual. Se trata de una mezcla de té verde tipo gunpowder con hojas de hierbabuena y con altas dosis de azúcar. Es un instante de deleite para los sentidos y cuyo proceso de elaboración es todo un arte.

Según cada país árabe encontraremos unos matices u otros. Pero la mayoría de estilos coinciden en el uso de una tetera de forma particular cuya boquilla es alargada, ligeramente curva y de cuello estrecho. El té empleado es de tipo gunpowder, cuya mayor característica es que sus hojas secas se presentan en forma de pequeñas bolas que posteriormente se abrirán tras el contacto con el agua caliente. La hierbabuena siempre se añade fresca, nunca poleo ni piperita.

En cuanto a los pasos que hay que llevar a cabo:

-Escalfaremos el interior de la tetera con agua hirviendo para eliminar el sabor metálico.

-Agregaremos el té, tantas cucharaditas como personas.

-Añadiremos agua hirviendo.

-Introduciremos un manojo de hierbabuena (un puñado generoso) y azúcar al gusto. Tradicionalmente suele estar bastante azucarado. El azúcar empleado es blanco, de tipo qaleb, es decir, en bloque.

-Para un sabor más potente e intenso, le daremos un nuevo hervor al té.

-No mezclaremos el té con una cuchara, sino escanciándolo en un vaso y volviéndolo a verter en la tetera. Entonces procederemos a probarlo y a rectificar ingredientes si fuera necesario.

-La manera más auténtica y genuina de servirlo es escanciándolo desde cierta altura, de modo que la taza genere una ligera corona de espuma. El té así se oxigena y su sabor se potencia positivamente. En algunos lugares es costumbre añadir flores de azahar o piñones.

La tradición dice que el té ha de servirse en tres fases: la primera, "amarga como la vida"; la segunda, "fuerte como el amor" y la última "dulce como la muerte". Si eres de gustos tradicionales, degusta este delicioso té bien caliente; si quieres aprovechar sus excelentes propiedades pero la época estival te invita a decantarte por bebidas más refrescantes, introdúcelo unas horas en el frigorífico. ¡Sabor a verano!

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